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¿Es Posible Mantener La Fe Cuando No Se Cree En Nada?

Es una pregunta difícil por eso es tan fascinante y  da la opción de  abrir nuevas preguntas:

¿Qué significa creer?

Pues para mí, crees es comprar un concepto con el que me siento cómodo en un determinado momento de la vida, ese concepto, esa idea, viene de mi mente y puede ser modificada según las circunstancias. “creo que mañana va a llover” porque el cielo está nublado y socialmente se ha relacionado que cuando está nublado es porque va a llover y esa creencia se toma generalmente como una probable verdad absoluta, sin embargo durante la noche el cielo se puede despejar y eso modificará mi creencia, ahora “creo que no va a llover mañana”.

Las creencias, las ideas, los conceptos vienen de mi mente y como ésta, está aprendiendo constantemente, pueden ser modificadas, cambian todo el tiempo.

¿Realmente no creemos en nada?

Puede que suceda que uno no crea en partidos políticos, que no se crea en ninguna religión, pero acaso no creemos en causas? O ¿Acaso no creemos en nosotros mismos? Otras interrogantes más que importantes para cada uno de nosotros y que puede suceder en ciertos momentos de nuestra vida y por equis circunstancias.

Ponte a reflexionar sobre algo que te haya parecido bien hecho, por ejemplo pueden ser los paros de maestros por ajustes salariales, puede ser una marcha de Ni Una Menos, pidiendo justicia y seguridad o de pronto tu vecina que vive adoptando gatos de la calle, los castra y les da mejor calidad de vida. ¿Acaso alguna vez no has pensado «creo que es justo lo que hacen«?. A veces creemos sin saber que lo hacemos.

De pronto hemos reprobado un examen tres veces y entonces nuestra mente nos dice que no servimos para esto. Y eso pasa porque la sociedad nos ha convencido de que somos burros porque tres veces desaprobamos un examen. Y no es cierto: ni que somos burros, ni que no servimos para eso. Simplemente tenemos procesos de aprendizaje distintos al resto. Y eso no tiene nada de malo.

Pero…peeeeroo.. en nuestro subconsciente ya se instaló  el gusanito come cocos que hace que dejemos de creer en nosotros mismos y en nuestras capacidades, como seres sumamente útiles y necesarios para el desarrollo de la sociedad.

Y esto viene directamente de la mente, de las creencias erróneas que dejamos que los demás depositen en nosotros. Pero también, y ojo, nos están alarmando sobre la falta de autoestima cuando permitimos entrar este tipo de creencias. Por eso hay que aprender a decir NO.

Cuando dejamos de creer en nosotros, es porque no estamos prestando atención a ciertas señales.

¿Se puede vivir sin creer en nada?

Desde mi punto de vista creo que se puede existir sin creer en nada, está lleno de personas que existen sin creer en nada,  pero existir no es lo mismo que vivir. Y creer en nada es parte de un autoengaño, porque hasta los ateos creen que no creen.

Las personas que no creen en nada más, no creen en sí mismos, no creen en la vida, no creen en la realidad, no creen en el ser humano, etc. existen en automático, generalmente son seres que viven en constante estado de insatisfacción, ni siquiera de duda, porque la duda supone movimiento interior. Pero vivir en automático no, sólo funcionan y pocas veces las vas a ver disfrutar de algo. Han venido (según ellos) «lamentablemente»  a padecer la vida.

 

¿Qué es la fe?

Yo concibo la fe como una energía real que nace en mi alma, en mi corazón,  a esa energía la siento, la percibo, la vivo, la intuyo, es la apertura también hacia la escucha y cuestionamiento de mi mismo. Es mía, la he creado desde antes de venir a éste mundo.

Nada ni nadie puede interferir en esa creación, ni modificarla ni acabar con ella, porque aún en momentos difíciles, donde pareciese que uno la ha perdido, ésta nunca se pierde, es innata, solo pasa que la dejamos dormir un rato, y lo sabemos! Porque tener fe también es tener la certeza.

Lamentablemente se ha asociado la fe a la religión y por eso muchas de las personas que no son creyentes en alguna de éstas,  creen no tener fe. Pero esto (para mí) es un error de conceptos ¿cómo puedes amar a alguien si no tienes fe?

Cuando te gusta mucho una persona, es tu corazón el que está actuando verdad?, se están movilizando todos los circuitos del sentir en función de conquistar a esa persona, a veces somos conscientes de este proceso, a veces no, pero sucede, es independiente porque sabemos que el corazón nunca pide permiso para sentir, verdad?, bien, la fe es lo que te impulsa cuando piensas “ojalá se fije en mí”.

En el fondo de tu corazón, siempre tienes la respuesta a eso que te preguntas”, una frase que hemos leído desde que tenemos uso de razón. ¿Qué creen que significa? ¡¡¡ Pues que no te escuchas y que callas tu preciosa voz!!!

Desde mi punto de vista, a veces nos complicamos la vida pensando por demás, en vez de prestar atención a las señales que nos da nuestro propio cuerpo. ¿Qué nos pasa cuando tenemos una duda? Cuestionarse es tener fe y está bárbaro!

El problema aparece cuando nos ponemos a investigar afuera lo que debemos ver dentro, dejamos que lo exterior (llámese circunstancias, personas, momentos, etc.) condicione nuestras decisiones, en el fondo del alma sabemos lo que queremos y lo que no, y cuando vamos en contra de eso, si no lo expresamos en palabras, el que lo termina diciendo es nuestro cuerpo, y sino pregúntate por qué crees que te quedaste afónica la última vez?

Eso que sucedió fue la fe mostrándote la señal, fue la certeza de tu falta de escucha.

Recuerdo el caso de una amiga que había dejado a su novio porque estaba cansada de sus maltratos. La chica se fue de la ciudad a trabajar a la costa. El novio averiguo donde estaba y la fue a buscar muy arrepentido. Luego de una charla donde aparentemente se estaban reconciliando, la chica que aún no estaba convencida, accede a besar a su novio en la puerta el restaurante antes de irse a la casa donde se estaba apeando.

Ella nos contaba que con ese novio siempre había tenido una química muy excitante, bien, en el momento en que se besaron, a ella no se le movió ni un pelo de la ceja, no sintió nada, ni excitación, ni deseo ni nada y se dio cuenta de este detalle; le pareció raro, pensó que tal vez le había pasado porque ella aún estaba enojada con él, aún no confiaba totalmente, estaba como a la defensiva. Lo dejó pasar. Pero nunca pudo olvidar ese acontecimiento.

Pasaron casi dos meses en los que él iba todos los fines de semana desde capital a verla a la costa, como quien dice “haciendo bien la tarea” para volver a ganarse la confianza de su novia. Termina el verano, ella vuelve con él, se van a vivir juntos y al cabo de un mes, ella comienza a tener ataques de pánico. ¿Por qué creen que sucedió esto? Por no escucharse, por no atender a la alarma que había sonado en aquel beso. Hasta que ella pudo darse cuenta el porqué de tal situación, pasaron dos años de terapias y psicofármacos y más maltratos que empeoraban la relación.

Por eso hago hincapié en esta cuestión de escucharse a uno mismo y ver las señales adentro, porque están ahí siempre para cuidarnos. Es necesario imponer nuestros límites, saber decir que NO en vez de hacer cosas para complacer las expectativas del otro que nos pueden perjudicar y dejar marcas para toda la vida.

Cuando no estamos convencidos de algo, es una señal clara de nuestra fe dándonos la certeza, porque la fe se duerme; cuando queremos algo desde las entrañas, ella sale a darnos el impulso para lograrlo. No se piensa, apoya al pensamiento, pero se siente. Y ¡vamos, todos sentimos cuando de verdad queremos (o no) algo! El tema es saber porqué a veces nos negamos a verlo… en tales circunstancias a lo único que deberíamos tener miedo de perder es a nosotros mismos.

Entonces ahí está la respuesta….

¿Es la fe dependiente de  la creencia?

Desde mi punto de vista la fe no depende de la creencia. Sin embargo, la vivencia me hace decir que la fe es una herramienta muy útil para las creencias. Siempre que creemos en algo vamos a por ello, la fe está actuando y nos está dando el impulso, la confianza, las preguntas necesarias para saber si estamos yendo hacia el camino que nos conviene,  lo creemos de tal manera que cuando hablamos de ello desprendemos en el cuerpo una adrenalina imparable y nos convertimos en Sofistas capaces de convencer de nuestra idea a quien se cruce por delante aunque éste no sea el objetivo.

Si nos ponemos a ver de manera minuciosa, cuando dejamos de creer en esa idea, la fe comienza a dar otro tipo de señales. El cuerpo no nos dice nada, no sentimos esa adrenalina, aparece un vacío u otros cuestionamientos y comienza como duda lo que luego termina en descreimiento, cuando ya no estamos motivados.

 

 

Para cerrar este post, me gustaría invitarlxs a reflexionar sobre todo esto y los que tengan ganas, a dejarme sus comentarios que serán bienvenidos.

Abrazo!

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