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Deja El Pasado y Vuelve a Empezar

El pasado es lo que nos ha traído hasta aquí. Con esta primera visión, ya podemos darle las gracias a todo aquello por haber existido, ¿verdad?

Cuando recuerdo todo el camino que he transitado, lleno de caídas, de golpes y desaciertos, pero también lleno de plenitud y despertares, doy cuenta de que soy una persona afortunada, en primer lugar, porque ¡confieso que he vivido! (como decía Neruda) Y esto siempre es una buena base.  Estar vivos, no solo significa que nos pasen cosas, sino que podamos identificarlas para nuestro crecimiento.

El pasado es nuestra historia de vida, es el manual que hemos escrito a lo largo de ella y siempre es maravilloso haber tenido la oportunidad de vivirla. Es nuestra mejor herramienta de crecimiento donde se evidencia si realmente hemos aprendido o no de las vivencias.

Este manual nos sirve como ayuda para seguir adelante, revisando las hojas que hemos escrito para ver si cometemos los mismos errores o hemos aprendido de ellos cambiando las formas de actuar, de pensar, de transitar el camino.

El problema es cuando nos anclamos al pasado por ciertas situaciones que no aceptamos. Anclarse es sinónimo de apegarse y el apego es tóxico. Nada que no permita fluir en la vida, puede ser sano. Vivir entre las paredes mentales es muy peligroso para la salud.

Por supuesto que cuando se termina involuntariamente con una situación (supongamos una pareja), nos abandonan, eso causa dolor en la medida en que no estemos de acuerdo con dicha situación. Ahora bien ¿podemos obligar a la otra persona a que se quede con nosotros o a que nos quiera? No.  Ahí nos toca pasar por un duelo que nos llevará tiempo dependiendo de la voluntad que tengamos para aceptar esa situación y seguir adelante. El duelo es necesario, para sanarnos, para volver a construirnos desde otras bases, para aprender de lo vivido y seguir, porque la vida no se termina allí. La historia debe seguir siendo escrita porque es la historia más importante: nuestra propia vida.

Si aún al recordar alguna situación desagradable te invade el rencor, la ira, la impotencia, estamos en síntomas de que aún no has superado ese acontecimiento en particular. No has “pasado la página” y vives apegado en ese episodio de tu vida. Mientras estés allí, no verás lo maravilloso de tu presente. Si eres una de esas personas, te invito a leer este artículo que te ayudará a cómo dejar ese pasado a un lado y comenzar a edificar un hoy diferente.

  • No te lamentes: El pasado está. Lo primero que debes comprender es que lamentarse por lo que fue o por lo que no fue, nos ancla en ese momento en particular. Mientras nos estemos lamentando, quejando, viendo los aspectos negativo de esa situación, nos resultará cuesta arriba afrontar y superar tal acontecimiento. Así que piensa que lo hecho hecho está, que las acciones ya se realizaron, y no te preocupes más por ello, tu ocupación en estos momentos es hacerle frente a esto que te aqueja, por lo que invierte tu energía en lo que eres ahora y a dónde quieres estar.
  • Vele el lado positivo a las cosas: Quizá sea muy difícil sacarle algo positivo a algún hecho, pero recuerda que es un suceso vivido y por ende es una experiencia de vida. Por esta razón, te invito a reflexionar, a ver qué fue lo bueno que te dejó tal momento y sácale partido a esta situación. Al verle el lado positivo a las cosas, aprenderás a ver a los problemas con unas proporciones menores.

 

  • Perdonar es la clave para cerrar ciclos: sin duda, si quieres terminar y comenzar de nuevo, debemos aprender a perdonar a los otro o incluso a perdonarte. Nuestro orgullo, mucha veces no nos permite ver que es la mejor salida, por lo que te digo, no sea orgulloso y perdona. Si emprendes el camino del perdón comenzarás a sanar esas heridas que te aquejan y te sentirás libre y en calma. De verdad, inténtalo.

 

  • Ábrete a nuevas experiencia: Al encontrarle las cosas buenas a las cosas, verás que estar sumergido en tal calamidad termina siendo un absurdo. De pronto ahora te resulte difícil comprenderlo, pero inténtalo, verás que la ansiedad disminuirá, y cobrarás la energía al hacer nuevas cosas. Si sientes ese entusiasmo, anímate a hacer cosas nuevas. De esta manera te darás cuenta que la vida sigue y que tú eres potencialmente dichosa de continuar.

 

  • Es el momento de accionar: Solo eres tú quien se encarga de avanzar, crecer. No esperes que otros venga a hacer un trabajo que perfectamente lo puedes hacer tú y que, además, te corresponde. Tú eres quien acciona, y esa acción implica salir de la penumbra en la que estuviste y comenzar a hacer y asumir las cosas diferentes. Con optimismo, valentía. Recuerda que el pasado es solo un hecho acontecido que te dejó una experiencia. Así que asúmelas y plantéate nuevos caminos, nuevas metas, nuevos objetivos. El cambio está en tus manos. Solo tú construyes tu presente. Solo debes intentarlo.

 

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