compromiso

¿Comprometerse O No Comprometerse?

Seguramente nuestra cultura occidental, (y más en estos tiempos de surfeo informacional) nos ha enseñado el compromiso como una obligación temible que genera ataduras y un sinfín de males que nos arruinarán la vida, pero es el camino que nos llevará a sentar cabeza.

Y creo que ahí está el primer problema.

En principio, ¿qué entendemos por compromiso?

Un compromiso es una promesa, que nace desde uno hacia algo o alguien. Si bien el compromiso es fundamental en nuestra vida para todo lo que queramos emprender, es preciso entender al compromiso no como  una obligación que nos imponen, sino que uno elige porque está convencido de esa elección, porque deseamos auténticamente actuar en consecuencia.

Nos comprometemos con una carrera, porque estamos convencidos de que ese estudio nos llevará a poder desarrollarnos en el área que nos gusta, que elegimos.

Nos comprometemos con un trabajo porque creemos realmente que es lo que nos hace felices y nos llena.

Nos comprometemos con una pareja porque deseamos esa unión (no necesariamente hablamos de matrimonio ni papeles), sino más bien en el hacer y el crecer compartido y elegimos comprometernos a realizar el trabajo diario que supone mantener una relación, más allá del amor que sentimos.

¿Pero de dónde nace el compromiso?

Pues yo creo que nace desde nosotros mismos y hacia nosotros mismos. Como siempre digo, todo comienza desde uno. Si yo no me comprometo con mis metas y objetivos y obro en consecuencia con la convicción necesaria, caeré en la constante frustración. Si yo no estoy convencido/a de lo que quiero, no tendré la fuerza ni la voluntad, ni la constancia, ni la paciencia para ir a por ello. Y esto lleva directamente a un estancamiento en nuestra vida. Si yo no confío en mí y en mis capacidades, ¿cómo podré comprometerme con lo que me rodea?

Compromiso vs Obligación

Como dije más arriba, nos han educado en el compromiso como una obligación. A ver: Nadie nos pone un arma en la cabeza y nos obliga a comprometernos con algo/alguien. Si lo hacemos, es por decisión propia, porque nos nace desde adentro. Y hay otros compromisos que un día los tomas convencido y con el tiempo se desvanecen porque ya no te motivan o simplemente ya no te apetecen.

Sentirnos obligados a hacer cosas que no queremos es algo impuesto por la sociedad. “te comprometiste a pasar la Navidad en la casa de mi mamá”… Pero cuando llegó el día, no tuviste ganas. Entonces te sientes obligado a tener que pasar la navidad en la casa de tu suegra.

¿Qué haces?

  1. Le explicas a tu pareja que no lo disfrutas y le propones hacer algo distinto llamando a la sorpresa
    • Puede ser que tu pareja acepte y se entusiasme
    • Puede ser que tu pareja no acepte y se enfade
    • Puede ser que tu pareja acepte que vayas solo/a y no pasa nada
  1. Vas igual aunque no quieras ni lo disfrutes
    • Puede ser que tu pareja igual se enoje por tu cara de pocos amigos toda la noche
    • ¿Vale más estar sin ganas que con ganas de estar?
    • ¿Sacrificio? ¿Mato a mi sentir para complacer a otros?
  1. Te vas a otro lado aunque tu pareja se enoje
    • Ya sabes que una semana entera o un año entero te lo echará en cara
    • Tu pareja te perdona (como si hubieses hecho algo malo) y todo sigue su curso
    • Tu pareja entiende que eso no modificará el amor que le tienes

Creo que éste es un ejemplo del tipo de cadenas a las que estamos acostumbrados cuando hablamos de compromiso.

Creemos que estar en pareja significa atarnos cuando en realidad es, desde mi punto de vista, todo lo contrario, amar la libertad del poder de decisión del otro, de que nos elija aún teniendo la libertad de no hacerlo, es un acto de amor inmenso. Que el otro pueda decirnos con total libertad que hoy tiene ganas de hacer otros planes  sin nosotros, y que eso no nos afecte ni ponga en la balanza el “me quiere menos o más por tal o cual cosa”, es respetar al Ser en su esencia, es respetar nuestros propios espacios de necesidad de soledad o de disfrutar otras cosas que no sean compartidas con la pareja. La vida es mucho más que una pareja.

Por supuesto que cuando se comienza una relación, es fundamental la comunicación de lo que necesita cada uno, de las pautas de convivencia, qué me gusta y qué no me gusta, qué quiero y qué no quiero.

Yo no busco nada serio

La frase “yo no busco nada serio” es muy significativa, además de hablar sobre miedos, me está diciendo que esa persona no se toma en serio a ella misma, mucho menos me va a tomar en serio a mí ni a mi proyecto ni a nuestra relación sea cual fuere.

Particularmente, yo a la vida me la tomo en serio y a todo lo que me rodea, yo quiero que la vida pase por mis entrañas; cuando riego mis plantas, lo hago en serio, cuando voy a  comprar mis alimentos, lo hago en serio, cuando respiro, lo hago en serio.

Tomar mi vida en serio es mi primer compromiso. El segundo es comprometerme conmigo misma a sentir-pensar-decir-actuar de manera consecuente y genuina con todo lo anterior.

Yo puedo comprometerme a hacer todo lo posible para tener una relación donde pueda aportarle al otro un crecimiento sano, pero no puedo comprometerme a amarlo toda la vida de la misma manera ni con la misma intensidad, porque eso no lo sé; puedo comprometerme a trabajar diariamente en mejorarme a mí misma para brindarle una mejor calidad de Ser, pero no puedo comprometerme a que todo el tiempo tendré ganas de pasar mi tiempo con él, porque sería una utopía..

¿Y qué pasa con la seguridad?

Somos seres humanos que estamos en constante aprendizaje y cambio, transformándonos todo el tiempo. Y esto me lleva a la pregunta ¿dónde queda la seguridad de la pareja? Y creo que desde mi punto de vista, lo único que tenemos asegurado en esta vida es que nos vamos a morir en algún momento.

Todos o la gran mayoría hemos perdido algún trabajo, hemos terminado con alguna pareja que creíamos nos “duraría” toda la vida, hemos dejado de amar a alguien, etc.etc. ¿Por qué creemos que la seguridad tiene que ver con lo externo? De lo que hoy estamos seguros, mañana se desvanece.

Creo que el mejor camino es estar seguro de uno mismo y de lo que uno busca para su vida y bienestar, aunque se transforme constantemente.

Cuando una persona se compromete consigo misma, le encuentra el sentido a su propia vida y cuando esto sucede, está con todos los sentidos dispuestos a ir por sus metas, sabiendo que tal vez el camino no sea fácil, pero tiene la convicción que lo mueve. Ese camino lo hace feliz. Una persona comprometida con sus metas, no conoce el fracaso, sí los errores, pero no el fracaso porque siempre está en movimiento, conociéndose, desarrollándose para desarrollar.

Entonces ¿Comprometerse o no comprometerse?

Lo dejo a vuestro criterio…

1 pensamiento en “¿Comprometerse O No Comprometerse?”

  1. Pingback: ¿Por qué quiero tener una pareja, qué busco en ella? | Libros De Autoayuda Online

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *